Confesión y comunión frecuente para obtener todas las gracias de Dios

1 marzo 2022

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"Quiero deciros, en primer lugar, que la Cuaresma ya ha comenzado y que debe ser santificada con buenas obras.

Te daré un modo de santificar estos días: la confesión y la comunión frecuente para obtener de Dios todas las gracias que necesitas.

¡Estos son los días adecuados a lo largo del año!

No me refiero a que hagas rigurosas penitencias o largos ayunos. Pero, ¿quieres que te sugiera una forma de hacer un poco de penitencia tú mismo, adaptada a tu edad y condición? Te lo propongo.

Consiste en un ayuno que todos podéis hacer, es decir, proteger vuestro corazón y vuestros sentidos.

Haz que el diablo ayune, sin cometer ningún pecado. Presta atención a los sentidos.

Haz que tus ojos sean rápidos. Los ojos son las ventanas por las que el diablo entra en el alma. ¿Y qué vamos a hacer para evitar que entre? Cierra esas ventanas cuando deben estar cerradas. No dejes nunca que los ojos se detengan a mirar cosas o cuadros o fotografías que sean contrarias a la virtud del pudor. Retire inmediatamente los ojos cuando encuentre objetos peligrosos. Otra mortificación de los ojos es frenar la curiosidad: nunca, jamás, leas libros que hablen en contra de la religión, o que sean inmorales, o incluso simplemente peligrosos para tu edad. Como ya les he dicho y repetido muchas veces, entreguen estos libros a las llamas, cuando lleguen a sus manos, entréguenlos a sus educadores, desháganse de esta lacra rápidamente.

Entonces hay que mortificar, ayunar el oído sin detenerse nunca a escuchar discursos que puedan ofender la bella virtud, o discursos murmuradores contra el tercero o el cuarto, Superiores o compañeros.

Haz que tu discurso sea rápido, prohibiendo cualquier palabra que pueda causar escándalo, absteniéndote siempre de decir consignas agudas contra cualquier camarada, evitando hablar mal de nadie: en resumen, no hagas nunca un discurso que no te atreverías a hacer en presencia de un superior.

Mortifica tu gaznate, yendo no tanto en busca de lo que agrada al paladar, sino tomando lo que dan; no siendo del número de los que siempre desean y estudian cómo tener una comida especial, unas copas de vino.

También puedes hacer mortificación soportando pacientemente ciertos contratiempos, un poco de calor o un poco de frío, sin quejarte.

No digas enseguida, como hacen algunos: - Escribiré que me envíes esto y aquello desde casa. - Si no es realmente necesario, ten paciencia durante un tiempo, espera, hazlo con calma, hazlo lentamente.

Sin complicaciones, sin líos, sin problemas.

Mortifícate soportando con caridad y paz alguna pequeña falta de tus compañeros, algún inconveniente en el dormitorio o en la escuela.

En conclusión, mortifícate no escuchando, diciendo o haciendo nada contrario al buen ejemplo.

Al hacerlo, aunque estas cosas sean de poco peso, servirán de penitencia adaptada a cada uno de vosotros, no os perjudicarán, os harán alcanzar el objetivo para el que se estableció el ayuno cuaresmal, os ayudarán poderosamente a vencer las malas inclinaciones, os harán adquirir grandes méritos para el alma. Cumpla el horario, especialmente en este tiempo de Cuaresma. En lugar de hacer obras de penitencia, haz las de obediencia. Sé puntual por la mañana al levantarte, por la noche al acostarte, al ir a la escuela y a la iglesia y al cumplir con todos tus otros deberes.

Buenas noches".


Don Bosco