Haz todo con diligencia

6 settembre 2022

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De los muchos sueños proféticos de Don Bosco, uno ocurrió en la fiesta de la Natividad de María y otro durante la novena que precedió a la fiesta. Son sueños ligados al momento histórico de la época, pero su mensaje sigue siendo un estímulo muy actual para todos los que queremos crecer en nuestra entrega a María.

 

El primer sueño nos recuerda el amor de María que se traduce en una ayuda maternal, y por tanto muy concreta, para sus hijos. El contexto histórico era el de la persecución de todas las obras religiosas y eclesiásticas. Don Bosco cuenta: "Rezaba, hacía rezar, y una noche, mientras dormía, vi a la Virgen de pie frente a mí, como María Auxiliadora en la cúpula. Tenía un gran manto que se extendía a su alrededor y formaba un inmenso salón, y allí abajo vi todas nuestras casas en Francia: La Virgen estaba mirando con ojo sonriente estas diversas casas, cuando he aquí que vino una tormenta tan horrible, o más bien un terremoto con relámpagos, granizo, monstruos horribles de todas las formas, disparos, proyectiles de cañón (...) dirigidos a los nuestros que estaban bajo el manto de María; pero ningún daño hicieron a los que estaban bajo tan poderosa defensora: todos los dardos fueron a volar a su manto y cayeron vacíos. La Santísima Virgen, en un mar de luz, con un rostro radiante y una sonrisa de paraíso dijo muchas veces entretanto: Ego diligentes me diligo [amo a los que me aman]. Poco a poco cesaron todas las tormentas y ninguno de los nuestros fue víctima de esa tormenta o terremoto o tempestad que se quiera llamar".

 

El segundo sueño nos invita a no desfallecer en nuestro amor a María. Don Bosco cuenta que vio a una señora grande con un cuaderno en la mano: "Me lo entregó diciendo: - ¡Toma y lee! - Lo cogí y leí en la portada: Novena de la Natividad de María. Abrí la primera hoja y vi los nombres de un número muy reducido de jóvenes escritos en letra dorada. Le doy la vuelta a la hoja y veo un número un poco más grande escrito con tinta corriente. Vuelvo a darle la vuelta y el resto del cuaderno está en blanco hasta el final. (...) - En ese libro están escritos los jóvenes que hacen la novena. Los pocos que están escritos en oro son los que lo hacen bien y con fervor. La otra parte es de los que lo hacen, pero con menos fervor. Y todos los demás, ¿por qué no están escritos? ¿Quién sabe de dónde viene esto? Creo que son los largos paseos los que han distraído tanto a los jóvenes que ya no sirven para reunirse. (...) Así que, para complacer a la Virgen, hagamos todo lo posible con la frecuencia de los Santos Sacramentos y con la práctica de los fiorettos que yo o el padre Francesia daremos. Para mañana, que sea este fioretto: - Haz todo con diligencia".