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CARTA DEL RECTOR MAYOR DON ÁNGEL FERNÁNDEZ ARTIME

Como indica el Reglamento de ADMA, la Asociación de María Auxiliadora es “un itinerario de santificación y apostolado salesiano”.

Don Bosco, inspirándose en las enseñanzas de San Francisco de Sales proponía la meta de la santidad como una llamada a todos y repetía a los jóvenes:

“¡Os espero a todos en el Paraíso!”.


Se trata de un camino que, a veces, requiere nadar contracorriente, pero no hay que dejarse dominar por las dificultades, porque vivir como cristianos hace felices ya en este mundo y nos abre las puertas de la vida eterna.

El rector Mayor nos recuerda que, ante todo es un camino de santidad para vivir en familia, buscando el bien del cónyuge y de los hijos, aceptándoles siempre como son, dedicando tiempo al diálogo, sabiendo comprender y perdonar con afecto y con respeto, sin lamentaciones.


“Una familia que no se rinde ante las dificultades y en la que, tanto los padres como los hijos, viven la fe en Dios y en su Providencia, como la Sagrada Familia de Nazaret, es una gran ayuda y un fecundo recurso para la Iglesia y la sociedad”.


Las mujeres y los hombres consagrados están llamados a dar su testimonio para hacer accesible a todos, el camino de la santidad y proponer a los muchachos el seguimiento de Cristo en la vida ordinaria hecha de estudio, de amistad y de servicio.

En la Familia Salesiana hay muchos santos, beatos, venerables y siervos de Dios con menos de 29 años de edad. Y también hoy hay jóvenes que se comprometen en un camino de auténtica vida cristiana que los conduzca a una santidad “de la puerta de al lado”, como nos recuerda Francisco.


ADMA presenta a todos dos grandes pilares de la espiritualidad salesiana, la Eucaristía y María Auxiliadora, e invoca la intercesión de los santos para sostenernos, especialmente, en el camino de la fe. Entre los miembros de la Asociación, citamos especialmente a la beata Alexandrina María da Costa, mística portuguesa, que se ofreció al Señor para “amar, sufrir y reparar”; a la beata Teresa Cejudo Redondo, mujer y madre, mártir en 1936, que contribuyó a fundar la Asociación de María Auxiliadora en Pozoblanco (España); a las siervas de Dios Roseta Franzi Gheddo del grupo de Nizza Monferrato (Italia) y Carmen Nebot Soldán del grupo de La Palma del Condado (España).

Entre los nuevos santos de la Familia Salesiana recordamos a Artémides Zatti, enfermero y coadjutor salesiano, recientemente canonizado por el papa Francisco. Estos modelos son un estímulo para la santificación de los miembros de ADMA, de la Familia Salesiana y de toda la Iglesia.

Andrea y María Adele Damiani

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